Amelos

"Amelos: días que se queman lentamente,
conjuro antiguo, encantamiento,
los dioses sostienen la balanza
durante una hora titubeante.

Una vez más los dorados tropeles
de los cielos, la luz, la florescencia.
¿Qué incuba la vieja creación
bajo las alas agonizantes?

Otra vez lo que se anhela,
el éxtasis, el Tú hecho de rosas...
Estaba el verano y se apoyaba,
y contempló las golondrinas.

Una vez más una presunción,
donde hace mucho vigila la certeza:
golondrinas que rozan el oleaje

y beben viaje y beben de la noche."

Gottfried Benn


Amor

"Amor —las estrellas hacen guardia
sobre los besos,
mares —Eros de la lejanía—
murmuran, murmura la noche,
se alza sobre el lecho, sobre el respaldo,
antes de que se perdiera la palabra,
Anadiomena
que surge eterna de su concha.


Amor: horas de sollozos,
ansias de eternidad,
borran sin muchas heridas
un par de lunas del tiempo,
desembarcan, ¡creencia exaltada!
El Arca y el Ararat
son para el agua un botín
sin límites.

Amor, transmites las palabras
que te fueron dichas:
ronda: cómo están los lugares
velozmente recorridos por lo que se extinguió.
Cambio. Y las horas ambulan,
y giran las llamas.
Entre tormentas ajenas,


te das y te recibes a ti mismo."


Gottfried Benn





“Días que se queman lentamente, conjuro antiguo, encantamiento, los dioses sostienen la balanza durante una hora titubeante.”

Gottfried Benn



Dime dónde

"Si tuvieras anhelos todavía
(dime cuándo, dime dónde),
si aún con besos te encadenas
(amour -bel oiseau),
si con rumor de alas todavía
sobre los Andes planeas
cambiándote en dos mares
sin saber a quién vives,
si hablan aún las penas,
lágrimas por bel oiseau
te derriban y destruyen -
dime cuándo -dime ¿dónde?-"

Gottfried Benn


Dos sueños

"Dos sueños. El primero preguntaba:
¿cómo es tu rostro ahora?:
¿qué son tus labios? , decía,
¿o aquello a lo que osaste sollozando
a una luz de crepúsculo?

Más claro te veía el otro:
una rosa o un trébol,
tiernos, dulces  -un maravilloso
antiquísimo conservador de mundos
de las formas de concha de la mar.

¿Va a llegar aún otro?
Estaría lleno de tristeza:
un sueño de la concha
que ha empezado a brillar,
la concha tomada de las aguas
y llevada a otro mar."

Gottfried Benn




“El ojo mira hondamente al horizonte que la verticalidad ignora.”

Gottfried Benn


“Entre tormentas ajenas, te das y te recibes a ti mismo.”

Gottfried Benn


"Equivocarse y, a pesar de ello, deber otorgar la confianza a mi ser interior, esto es el hombre."

Gottfried Benn


“¿Han amado alguna vez (fuera de la cama) ardiendo, consumidos, sedientos de desierto, después de un zumo de melocotón que viene de una boca lejana, sucumbiendo, ahogándose en la incompatibilidad de las almas?”

Gottfried Benn



“Las estrellas hacen guardia sobre los besos.”

Gottfried Benn


“Lira neurótica, pálida hiperemia, velos de presión sanguínea por medio de cafeína, nadie puede medir esto: lo siguiente, el eterno olvido entre el tú y el yo.”

Gottfried Benn


“Me colmas como la sangre en la herida fresca derramándote en su oscura huella.”

Gottfried Benn


"Me he preguntado a menudo, y no he encontrado respuesta, de dónde viene lo suave y lo bueno, hoy tampoco lo sé, ahora tengo que irme."

Gottfried Benn


Melancolía

Cuando leemos sobre mariposas,
sobre cañaverales, sobre abejas
y que un bello verano se mece sobre esto,
preguntamos si existen estas dichas,
si no existe un engaño detrás de ello,
y también si el laúd del que ellos hablan,
con trinos, con aromas, vestidos vaporosos,
en donde fingen que se encuentran,
es algo cuestionable a otros oídos,
un potpourri engañoso, artificial -
la agonía del alma no se engaña.

Qué es el hombre -quizás duerme de noche,
pero está ya cansado de afeitarse,
antes aún de que el cartero llegue
y antes de que le llamen por teléfono,
está su ser vacío ya y sin brasa;
una acción superior y general,
de la que se oye hablar, que a veces se presiente,
fracasa en muchas zonas corporales,
son fuerzas malogradas
en trágicos empeños:
no es verdad que el espíritu lo alcance,
son tan sólo esporádicos destellos.

No es explicable ni remotamente,
como si el creador fuera alguien sin alma
que no pregunta nunca por la gente,
por sus quejas, su cáncer o su piel,
él los tejió de muy distintas cosas,
que usa también para otros astros;
él nos dio medios para enardecernos
-lábil, estable, lábil- sueños, baños,
una sola tableta te levanta,
ilumina lo oscuro, el frío enciende.

De tu región has de sacarlo todo,
pues regresas sin nada del viaje;
si te abandonas, vienen piruetas
y vas perdiendo todo la que tienes.
De entre las flores tienes que escoger
las que en el seto crecen y el sembrado
ya tu cuarto llevarlas y contar
los sones de la vida, sus acordes:
las terceras mayores y menores -
todo la frío hiela el corazón.

Así la flor -luego a lo pasado
te vuelves o al futuro, como viene;
pasas de la neblina a lo nublado,
de un quizás a un error sin tacha,
ir y venir: fuentes secadas,
resplandece Noé, toca el Arca la tierra
y el Nilo es el río de los ríos,
y la morena mano besa Antonio:
los Rurik, los Anjou, Rasputín, Judas,
pero tu propio hoy no está ahí dentro.

La ostra, con su perla, está cerrada,
conoce sólo el mar, está callada;
en tierra y aire: verdugos, coronados -
un herma todavía en la alameda;
tan sólo calla Eón,
con la perla en la mano,
donde no hay nada y todo apunta a algo,
Eón está soñando, Eón es un muchacho,
juega consigo mismo en una tabla:
un herma todavía -que lo dejen,
también lleva al poema: melancolía.

Gottfried Benn


“Mira: Venus con sus palomas se hace un cinturón de rosas en torno a la puerta de amor de las caderas.”

Gottfried Benn


“¿Quién te bebe así y quién te reconoció en tu eternidad de placer y tristeza? ¿Esperas al dios? Espérame.”

Gottfried Benn


“Sólo hay un encuentro: conjurar místicamente las cosas mediante la palabra.”

Gottfried Benn


Vaso cretense

"Tú, el labio lleno de aroma a vino,
azul guarda de arcilla, guirnalda de rosas
en torno al desfile de luz micénica,
no práctica, nostalgia de bebidas
vastamente esparcida.
Relajamientos. Se consuma
un alumbramiento en libertad. Brillan sueltos
bestias, rocas, lo claramente sin objeto:
fajas de violetas, cráneos tibios


como prados sangrientos."

Gottfried Benn