Buscándote

"A veces
cuando me agrieta el aire la mirada
salgo a buscarte maduro de esperanzas
echo a rodar el grito de un deseo
y vuelvo a caminar la calle ancha.
Déjame,
que te encuentre en las esquinas
déjame besar tu boca pálida
y hundirme lentamente de a pedazos
en la paloma de tu pollera blanca.
Pero sigo en este andar de caminante
con una estrella rota en mis espaldas
ajando agudo este silencio
que corre sepulcral por mi garganta.
Porque no estás te voy llamando
para quemar de sueños la mañana
y gastar en ti todas las lunas
que este tiempo de octubre nos regala.
Ven muchacha,
levántate a mis ojos
trae contigo el sol en las pestañas
no niegues para mí tu piel almendra
despiértale los pliegues a mis sábanas.
Subo los peldaños de la noche
con un frágil silbido en al solapa
ella bebe en soledad su negativa
yo regreso vacío de palabras.
Más,
intentaré de nuevo
colgar de su pupila luz dorada
nacerá mi paso, e irá por ella
volviendo a caminar la calle ancha."

Teodoro R. Frejtman


Citrus

"Verde vienes a mí
con un azahar por aroma de tu boca
estallando en zumo,
brotando en pulpa,
modelando al sol tu cintura pronta.
Bailas, mecida por la brisa
que acaricia tu pollera de hojas,
y caes a la arena,
y ahí te encuentro,
para madurarte entre las sombras."

Teodoro R. Frejtman


Crece mi canción

Crece mi canción.

Por mis manos soñolientas,
al compás de la bohemia,
entre muros de nostalgia.

Crece.

Crece mi canción.

Por la orilla de los besos,
como un hilo de silencios,
con el viento sin escalas.

Crece.

Crece mi canción.

Por la paz del ritmo lento,
en la bruma de mi puerto,
con un eco verdemagia.

Crece.

Crece mi canción.

Por el son que me persigue,
al influjo de la lluvia,
... como yo, mi enamorada.

Teodoro R. Frejtman


Jaque

Fue un tablero aquél, tu amor, y la jugada 
fue la vida que perdí por un momento. 
Me encerraste entre torres escarpadas 
y acosado por corceles de desprecio 
batallé como un rey enardecido 
pero el jaque estaba dado... 

...y caí muerto. 

Teodoro R. Frejtman



Vida de fuego y pobreza

"Vida de fuego y pobreza
en el caserón antiguo,
ella, una vieja gitana,
él, un anciano mendigo.

Cuatro candiles y el bronce
brillando sucio, y un vidrio
roto sobre las espaldas
de un silencioso domingo.

Ella bebe de una jarra
que la tarde abraza en vino
las sonrisas apagadas,
las nostalgias ya sin ruido.

Por la noche una disputa
que sube hasta el rojo vivo,
quiere amores la gitana
que increpa duro al marido.

La criada corre prisa
por el terreno baldío,
un grito que se agiganta,
un aire de miedo y frío.

Llega tarde hasta la vera
del acto aquel, y es testigo
de una gitana que llora
borracha de amor y vino.

... trenzas de llanto en su rostro
tiembla en su mano un cuchillo..."

Teodoro R. Frejtman




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